Que te despierte tu vieja, diciendo que está con su ex marido abajo en la cocina, es tener que despegarte de la cama sin importar la hora, por ejemplo, las 12 del medio día. Es levantarse, bajar, escuchar como hablan entre ellos a un volumen totalmente exagerado, la excusa: el señor de bigotes vive con su padre, y tiene que hablar fuerte porque si le habla con el volumen normal, no lo escucha, solo dice ‘si’ o hace un ruido al modo de queja que no sé como reproducirlo con letras, es algo como ‘HM’, no sé; y ella, me pone tan nerviosa, grita a la par de él, pero sin motivos, grita naturalmente.
Hola, buen día, un beso de mejilla así, normal, la estoy viendo demasiado seguido, no hay emoción por la rutina. Un abrazo a él que viene desde lejos, una vez cada mil años, un abrazo a él, que no conoce mi ex casa de zona sur, y un beso, porque se afeita la barba de nuevo para mí. Me trae flores, fresias, le dije el otro día por mensaje de texto que me las debía.
Lo que realmente me molesta, es no poder terminar de responder algo de lo que él me pregunta porque ella siempre termina de decir lo que quiero decir. No sé qué pasa, nunca puedo decir nada, nisiquiera me deja terminar de decir que no quiero desayunar, como si me conociera. Se me nota en la cara, se nota en la cara de mi hermano, se nota en la cara de Pastel.
Milanesas de pollo, pero no de las compradas: corto las pechugas parejas, separo: pata, muslo, alitas y el resto. Huevo, cosas, empanar. Hagounas papas fritas, aprovecho que arreglaron el gas y poder cocinar bien rápido, o normal, pero que sea muy rápido a comparación de lo que fueron todos estos meses. Ni tortas ni pasteles de papas, tan poca era la salida de gas que la Essen se volvió primordial. Ahora si, igual, las milanesas no son al horno. Cosas secas no.
Fumamos en el ‘mientras tanto’, escuchamos música. Volvemos.
Con Luis Oscar hablamos de que se ve gordo, tiene panza redonda, pero no es por la birra, él tampoco toma alcohol, pero hace unos asados increíbles. Esas parrillas que tiene, una para el fuego, a leña, no se discute, y otra para cocinar. Tiene una de las que se ponen en el piso, y así. Todo un señor de los asados.
Escuchamos de nuevo historias repetidas de cuando éramos chicos, nos miramos, nos reímos, estamos en otra cosa. Hablamos de Barney, de Pastel, y me acuerdo de Bichi, los odio, la extraño. La nombro, y hasta llego a contar algunas cosas, pero no la conocían.
Ya para la segunda vuelta, habíamos comido. Nosotros en la mesada, yo sentada, él parado, ellos en la mesa, hablamos un poco más. En esas charlas es cuando entiendo por qué nosotros somos así.
Volvimos a cortar unas milanesas, frías, con mayonesa, otra vez comemos con la mano. Hablamos del Parque Sarmiento, y hasta pensamos en ir un día. Mejor nos vamos con la carpa, mejor si nos vamos a Navarro con la carpa y con otras cosas más.
Le pregunto a Pogo que marca de cigarros fumaba, le pido uno.
Escena perdida.
Yo lo abrazo y confirmo lo que estoy pensando desde que me dijo que está más gordo: papá no estas gordo.
Se van, nos ponemos a jugar.
Que te despierte tu vieja, diciendo que está con su ex marido abajo en la cocina, es tener que despegarte de la cama sin...